Por: La Jornada
Jackson Hole, Wyoming; 24 de agosto.- La inmigración ha sido un motor fundamental para la economía de la zona euro, ayudando a compensar la reducción de la jornada laboral y la caída de los salarios reales, afirmó este sábado la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.
Sus declaraciones se dieron en el simposio anual de la Reserva Federal en Jackson Hole.
Lagarde destacó que, aunque los trabajadores extranjeros representan solo el 9 por ciento de la población activa, han sido responsables de la mitad de su crecimiento en los últimos tres años.
La presidenta del BCE señaló que, sin esta contribución, las condiciones del mercado laboral en la Unión Europea serían más estrictas y la producción más baja.
Un motor económico bajo presión política
La presidenta del BCE citó el caso de Alemania, donde el Producto Interno Bruto (PIB) sería un 6 por ciento inferior al de 2019 sin la mano de obra extranjera.
España también ha tenido un buen desempeño económico, en gran parte gracias a los trabajadores migrantes.
La población de la Unión Europea alcanzó un récord de 450.4 millones de personas el año pasado, en gran parte debido a la inmigración neta.
Sin embargo, este crecimiento ha generado una reacción política en los votantes, quienes se han inclinado por partidos de extrema derecha que promueven políticas antiinmigrantes, como la suspensión de programas de reagrupación familiar en Alemania.
OZA